Muchas veces nos preguntamos porque fracasamos en nuestros proyectos.
Deberíamos echar un vistazo a nuestro interior.
Para tener paz, lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos tienen que ir en una misma dirección.
Ayer me decía un amigo; La cabeza verdadera y el corazón falso produce hipocresía, el corazón verdadero y la cabeza falsa produce estupidez. Si la cabeza y el corazón son verdaderos pero la acción es falsa o no hay acción se produce un gran vacío interior.
Sin unidad interna hay temor, el temor produce sufrimiento, el sufrimiento produce violencia y la violencia produce destrucción.
Muchas veces queremos ayudar al mundo cuando estamos completamente rotos por dentro.
En cambio cuando el ser humano consigue esa alineación entre su mente su corazón y su acción tiene una dirección clara, en él todo fluye sin esfuerzo, pues disfruta con lo que hace. Es estar donde de verdad se quiere estar y hacer aquello que de verdad se quiere hacer.
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