En el momento de la aprobación del matrimonio entre personas de un mismo sexo, me sentí feliz, entre mis amigos he podido observar casos verdaderamente alucinante, dos hombres que permanecieron juntos toda una vida y al morir uno de ellos por enfermedad, sus herederos dejaron en la calle al sobreviviente que había colaborado en conseguir un patrimonio común.
Con el pasar del tiempo podemos observar los resultados, en estos momentos los divorcios entre personas de un mismo sexo superan a los divorcios de matrimonios tradicionales. A este punto me tengo que preguntar ¿ Era tan imprescindible el matrimonio o con una unión de echo y derechos podría haber bastado?
Ha sido creado un nuevo ministerio, la Srta. Ministra pobre mujer le ha caído una patata caliente más bien descomunal, debe crear un modelo de actuación del que no se sabe que se puede hacer, ¿Se puede imponer legalmente que una mujer asuma un cargo directivo en una empresa privada? ¿Se puede imponer moralmente el cargo directivo de una mujer en la empresa pública? Como se hace eso sin dañar la necesaria competitividad en un trabajo ya de por si duro y fuertemente competitivo que existe entre empresas.
Sin lugar a dudas las mujeres necesitan estímulos por sus dificultades familiares para poder exponer todo el saber que puedan tener acumulado por años de estudio y sacrificio. Pero… ¿No nos estamos olvidando de la mayoritaria familia tradicional? ¿No será necesario crear incentivos para aquellas madres que deseen quedarse en casa educando a sus hijos?
El Gobierno socialista de Mitterrand, creo la imagen de la Madre en casa como fórmula para ayudar a las familias tradicionales y sobre todo crear empleo femenino en un momento de crisis. ¿No hubiese sido mucho mejor crear el Ministerio de la igualdad y la familia?.
No es nada fácil combatir la violencia domestica, ni se puede criminalizar todos los hombres como se tiende con frecuencia hacer, ni olvidarnos del drama que supone una nueva muerte. No es un tema fácil, porque es un tema a medio y largo plazo conseguir un mínimos de resultados, es un problema de educación que deben iniciar las madres y los padres para no hacer crecer a sus hijos en la violencia y el machismo. En un estudio realizado, nos demuestra que se dan entre cuatro y seis muertes causadas por emigrantes de cada diez en el territorio español.
Ante de nada debemos comprender una cuestión muy importante, hay países en los que las mismas mujeres llaman a sus marido blandos, si no le dan un bofetón cada vez que les replican. Los hombres nos cuentan, en mi país no hay tantas muertes, le damos una bofetada y se callan, aquí siguen hasta que nos salimos de quicio y termina en tragedia, estos comportamientos solo se puede regenerarse con ayuda especializada, se necesitan profesionales en los colegios, en las escuelas de padres y posiblemente fuese una buena idea en las asociaciones de emigrantes.
MENDILUCESm.















