Me han pedido contar mis experiencias homosexuales, como llegue hasta el momento actual, que recibo mis clientes en un bonito apartamento del centro de la Ciudad.
Tenía unos 16 años, había abandonado la escuela, no me apetecía segur estudiando, iba deambulando entre amigos sin saber qué hacer. Un día hablando con un amigo de mi falta de liquidez, me dijo; si quieres te presento a un señor con dinero, que paga muy bien una tarde en su casa. Me lo presento y me marche con este señor, cincuentenario, bien vestido y de buen ver. Al llegar a su lujoso apartamento me dijo; sabes a que has venido, síii, me dio una buena cantidad de dinero, me llevo una habitación y me dijo que me pusiera un bonito vestido de un armario que tenía repleto, una peluca y lencería intima de mujer. Me creía que se limitaría a tocarme el cuerpo y algo más, al volver a la habitación principal de la casa, me encontré al cliente desnudo y me dijo que utilizara mi boca, no me daba asco hacerlo, mientras el me tocaba por todo el cuerpo, al rato me hizo poner boca abajo con una almohada bajo mi barriga, mientras me sodomizaba, al primer impacto me quede mudo de dolor, termino mordiéndome la espalda como un animal, y diciéndome, mi linda mujercita.
En la actualidad cuando recibo un cliente, me pongo a pensar en otra cosa mientras hago mi trabajo, no se si me gusta o no, pero me permite tener un bonito apartamento, ropa firmada y un reloj de oro que me regalo un buen cliente.


























