Hace unos meses el Presidente Rodríguez Zapatero en su calidad de Presidente de España y a su vez Presidente de turno de la UE, fue invitado en New York al día de la Oración.
En su intervención el Presidente español realizó una cita Bíblica refiriéndose al deber con los emigrantes y su justo sueldo.
No podremos saber si aquella homilía llegó hasta el corazón de los conservadores Republicanos más reacios reunidos en aquella conmemoración , Sí que podemos observar con agrado las recientes promesas del Presidente Obama de legalizar ( no abrir las fronteras a la emigración) los 11 millones de emigrantes que viven y trabajan en forma irregular desde hace años en su país.
Una de las mejores actuaciones del ex Ministro Calderas fue precisamente la legalización de aquellos emigrantes que reunían las condiciones necesarias para residir en nuestros país. Por algo esencial :Evito que ese millón y pico de emigrantes siguiesen siendo explotados por empresarios sin escrúpulos al tiempo que saneaba las cajas de la Seguridad Social por el aumento de cotizantes
Debemos constatar que las bonitas palabras del Presidente en la homilía de New York,se ven muy lejanas en la vida diaria de los emigrantes en España, perseguidos, multados y puestos en aviones para su expulsión sin la minima consideración a los derechos humanos, por no tener un permiso de residencia ( no se les puede calificar de indocumentados porque tienen el Pasaporte de sus países) Esas personas con apellidos ilustres españoles como Hidalgo, Hernández, Rodríguez Montenegro y muchos más que si miramos nuestro árbol genealógico posiblemente puedan ser algún familiar lejano, sufren las consecuencias de una crisis a pesar de ser enormemente útiles en nuestra sociedad. Puedo ver con el inmenso cariño que cuidan ancianos y niños y realizan los trabajos más humildes, los que ningún español tiene voluntad de hacer, su voluntad de integración ofreciéndonos lo mejor de ellos mismos He tenido ocasión de sufrir en mis propias carnes situaciones parecidas y trabajar en la actualidad con emigrantes en España y he podido constatar que nada cambia , que demasiadas personas siguen inmersos en su propio egoísmo y llenos de falsedad aunque cada día vayan al templo.
Fdo Manuel Mendiluces Solivelles
















