Sí, creer, creer en el ser humano, en la vida, en la dimensión que nos transciende.
Hoy, ante mi aula vacía, me hago esta pregunta, es una intuición que muy bien puede convertirse en certeza.
Tal vez sea esta la base del crecimiento humano, tal vez sea esto lo que necesitamos todos, que crean en nosotros, que nos valoren, que confíen en que las cosas se produciran cuándo tengan que producirse.
Nada se pierde, cada persona necesita su tiempo.
Hay que saber esperar con confianza en ese ser al que intentas acompañar en su formación.
Pero para creer en los demás, tenemos que empezar por creer en nosotros, muy unida a la fé está la confianza, y ahondando en ella nace el amor.
Tal vez sea el amor la única esencia del Universo y el único motor que genera los cambios en las personas y su evolución.
Creo que ha pasado ya la época de la exigencia, el control, la disciplina ferrea, el forzar situaciones, el qu querer hacer al otro a mi medida, ha llegado la época de la suavidad, la escucha, la comprensión.
Tal vez basta quitar piedras y maleza para que el agua del torrente fluya y busque nuevos caminos, caminos talvez impensados, nuevos, que a veces nos sorprenden y cómo todo lo nuevo nos da un poco de miedo.¿no sabemos dónde van?. vivimos un poco más en la incertidumbre, no está todo programado y controlado, pero es mucho más creativo y por tanto más humano.
El ser humano. solamente es el mismo cuándo crea, tiene que recibir información en la comunicación con el medio y con las personas pero es él el que elabora y de alguna manera construye su propio aprendizaje.
Esto es el dejar ser.
Tal vez si dejaramos ser, tanto los padres cómo los educadores, evitariamos la violencia o la agresividad que tantos problemas crea en nuestras escuelas.
La violencia no es más que una acumulación de frustraciones,
; cada vez que no nos dejan ser, cada vez que no nos respetan y que tenemos que hacer algo que no nace de nuestro deseo se genera un malestar, este malestar se va acumulando en nuestro interior cómo una bola de nieve que engorda a medida que baja por la montaña, hasta que explota y sale por dónde sea.
Todo tiene una causa, en la escuela, cómo en otros muchos ámbitos de la vida, sólo nos hemos fijado en los síntomas, y no hemos dejado que ni siquiera se produzcan.Toda nuestra energía se ha concentrado en evitar el síntoma; que no haya problemas, ni en el aula ni en la escuela, cuántos menos problemas mejor.
Quizá el ser humano crezca afrontando sus problemas, abordando situaciones,aprendiendo de sus errores.
Quizá hemos vivido en la superficie de las cosas y llegue un nuevo momento que es el de la profundización.
Pero no todos tenemos que llegar a este momento a la par, no seríamos coherentes si no respetamos el ritmo de cada uno,de cada cultura, de cada grupo humano,tampoco tienen que ir todos por el mismo camino, ni llegar al mismo lugar.
Si podemos confiemos en la vida y si no podemos esperemos que llegue nuestro momento, si es que queremos que llegue.
Puede que todo nazca de nuestra necesidad que genera un deseo, pero para sentir esto hay que poder escucharse. Os deseo a todos lo mejor para vuestras vidas.María José Arroyo

















