Hace ya más de quince años desde las Asociaciones de Vecinos hemos estado presentando proyectos para desalojar de nuestras calles a quienes ejercen el oficio más antiguo, la prostitución, ya se preveía que nuestros barrios acumularían con el pasar del tiempo una mayor densidad de personas que medio desnudas, cuanto menos, alteran el orden moral de los más jóvenes y pequeños, además de todo un entorno de delincuencia que se desarrolla y vive de la misma prostitución, los proxenetas que buscan y consiguen traer engañadas inmigrantes jóvenes y muy jóvenes para luego depositarlas al borde de una carretera segundaria donde le pueda pagar el coche deportivo, mientras que ellas viven en una miserable habitación junto a varias compañeras. La realidad ha sobrepasado largamente las previsiones. La prostitución en sus mil formas diferentes se ha desarrollado de tal manera en Europa que si no es abordada su regulación con una clara voluntad de ver cada problema en su más pura realidad y seguimos unos pocos años más con esa doble moral sin actuar, terminaremos arrastrando un enorme problema que cada vez será más difícil resolver. Si bien veo clara la necesidad del endurecimiento de las penas a aquellos proxenetas que traen a nuestro país mujeres engañadas, al estilo de la nueva Ley Italiana, castigándoles con ocho años de prisión y 150.000 Euros de multa y si la chica es menos, castigándoles con 16 años de prisión y 250.000 Euros de multa, con el agravante de que si el “macarra” es extranjero la expulsión inmediata de nuestros país y el cumplimiento integro de la pena en su país de origen con imposibilidad de volver a España. Pero dentro de este mundillo hay que tener claro que, también hay mujeres que ejercen por voluntad propia, este colectivo debe ser regulado de una vez por todas, desde que las creencias de que al cerrar las casas de citas, terminarían con el ejercicio de la prostitución, nos ha llevado a tener nuestras calles del centro antigua llenas, la higiene como se puede fácilmente comprender llega a hacer peligrar la salud pública, en los últimos años han aumentado las enfermedades de transmisión sexual. Hay que tener muy claro que la prostitución seguirá, que con multas a las profesionales y a sus clientes, no hay soluciones posibles. Sí hay que regular la prostitución, crear lugares de encuentro, controlados sanitaria y legalmente, con sus deberes y derechos sociales y sobre todo con medios de seguridad que eliminen a los proxenetas.
MENDILUCESm.















