Portal
 
Publicar nuevo tema  Responder al tema  Mensaje de gracias Página 3 de 3
Ir a la Página Anterior  1, 2, 3
Qué pensamos los españoles de la inmigración y los inmigran?
Autor Mensaje
Responder citando  
Mensaje ?Lamento boliviano 
 
?Lamento boliviano

Y ahora que pasará, en realidad deberíamos sentir lástima por todo lo que ha pasado con esta pobre gente, que hizo lo imposible para poder venir a España y sin éxito probó suerte en tres ciudades, como dice el dicho, «si las cosas no te salen, es porque Dios no lo quiso así para ti». En fin, hay que regresar con la cabeza agachadita y los sueños en los zapatos, o sea pisados. Cabe agradecer a las autoridades italianas por haber colaborado con la repatriación de los 82 ciudadanos, porque si no, tocaba quedarse con ellos ahí, en Italia, qué mal ¿verdad?.
¿Habéis pensado en lo que está pasando por las cabezas de esas personas que se van y las personas que están esperando en su país? La verdad es que por mucho que pensemos, ya nada podemos hacer, debieron estar conscientes de lo que podría pasar aquí en España, y no sabemos a ciencia cierta cuántos son, 82, 84, 86, 88 porque la prensa dice uno y otro número, lo que sí podemos asegurar, es que son muchos y es mucho dinero que se ha perdido por este crucero. En fin, no somos los culpables, ni ellos, ni nadie, y aunque hubiera algún culpable, no se puede reclamar, el viaje está hecho y ya no se puede hacer nada. Sólo queda esperar a ver si alguien se compadece y puede hacer alguna oferta de trabajo para conseguir el visado, es la forma de poder venir sin que haya problemas. Pero el riesgo es el mismo, porque nadie te asegura si vas a encontrar trabajo, porque aquí hay muchas personas con papeles y sin trabajo. Así que esta vez, debemos pensarlo dos veces, si volver a a arriesgar de esta manera el dinero, si vale la pena otro sacrificio más, y si nos va a resultar, o no.
¿Es esta la Tierra prometida?
  



Descargar mensaje Volver arriba Página Inferior
Responder citando  
Mensaje Las Mujeres de America del Sur 
 
Diario La Verdad
  
Este artículo pretende ser un pequeño homenaje de reconocimiento a la mujer de América del Sur, así en general, pero pensando en las ecuatorianas, bolivianas, colombianas que pueblan nuestras ciudades; es un pequeño homenaje a las innumerables Lilianas, Esmeraldas, Reinas, Olgas, Charos, Guadalupes, Elsas, Fabiolas que nos rodean y que nos están descubriendo una tierra y una cultura que teníamos lejanas, apenas localizado el territorio en un mapa mundi. Han sido ellas, las mujeres de América del Sur, las que tomaron la iniciativa del cambio y dieron un arriesgado golpe de timón para capear situaciones familiares al borde del abismo, de desesperanzas, maltratos y humillaciones, de pobreza, en definitiva... Silenciosamente, desde la marginación doméstica, sin papeles, fueron capaces de dejar a sus padres, hijos, maridos, amigas, costumbres y rutinas para volar a un país extraño donde todo transcurre mucho más deprisa. Y donde las caras de las gentes, la música de la lengua y las palabras mismas, los colores, y hasta los olores de las cosas les resultaron ajenos, agresivos incluso, sobre todo al principio. Han sido ellas, las mujeres de América del Sur, las que están levantando poco a poco la economía doméstica de sus países, las que mantienen a un montón de familia allá en el pueblo, las que han comprado en la distancia el frigorífico y la cocina de gas. Muchas han huido de las borracheras y de las palizas del compañero, de los insultos y los desprecios, y planificaron su viaje a España a escondidas, en confidencias con una hermana, o con una prima, o una comadre de su calle. Sin haber viajado nunca, sin haber salido de la aldea, sin tener la soltura de aeropuertos y de estaciones. Rompieron las ataduras tradicionales y los prejuicios de siglos y se lanzaron a una aventura arriesgada: a conquistar el bienestar. Ellas están haciendo toda una revolución, semejante a la que en su día hicieron las sufragistas americanas o los colectivos de mujeres defensoras de la igualdad. Han sido atrevidas y sacrificadas; han llorado en silencio y como hormiguitas, sin alharacas, van planificando un futuro más alentador e independiente para sus hijos y para ellas mismas.

En Ecuador, más del 41% de la población todavía está por debajo de la línea de la pobreza. No hay que olvidarlo; tampoco que nueve de cada diez niños no acceden a la educación secundaria -son datos del 2006-. En el medio rural, el 50% de las escuelas no tiene electricidad, y sólo una escuela de cada diez tiene acceso telefónico. Leo en Internet que el promedio de la escolaridad en el medio rural no llega a los cinco años. Y ellas, cuando niñas, tuvieron aún más difícil y discontinuo su paso por la escuela: desde pequeñas ya empezaron a trabajar en faenas de la casa, cuidando de los hermanos, en los corrales con las gallinas, iban a por agua, amasaban, trabajaban en el campo - a algunas las levantaban al amanecer para ahuyentar a los pájaros con sus brazos y gritos, obligándolas a correr por los sembrados, de un lado a otro-. Ellas fueron las primeras en dejar las escuelas, antes que sus hermanos. Sus infancias fueron breves; y se casaron pronto, muy jóvenes, casi adolescentes; y pronto empezaron a tener hijos y a descubrir los sinsabores de una vida difícil, sin esperanzas. Pero han sido capaces de romper una inercia vital y de intentar manejar sus destinos.

Ellas, la mayoría de las mujeres que vinieron hace unos años, vivían en medios rurales, en pequeños pueblos de calles sin asfaltar, sin alcantarillado y sin los electrodomésticos sofisticados con los que ya se han familiarizado en las casas que limpian. Pocas han vuelto desde entonces, aunque añoran los abrazos de sus hijos a los que ven crecer en las fotos y en las breves conversaciones telefónicas. Pero puntualmente envían cada mes parte de sus sueldos. Y con el dinero, envían también renovadas esperanzas de vida.

Hemos visto estos pueblos miserables recientemente, por televisión, cuando enterraron a los muertos de Barajas. En unos años, cambiará el panorama: las casas tendrán tejados y agua corriente. Las calles asfaltadas, con aceras y árboles. Las escuelas habrán dejado de ser en blanco y negro, y tendrán colores, y estarán conectadas a Internet.

Y los niños no andarán descalzos.
Aurora Gil
  

  



Desconectado Ver perfil del usuario Enviar mensaje privado
Descargar mensaje Volver arriba Página Inferior
Mostrar mensajes anteriores:
Publicar nuevo tema  Responder al tema  Mensaje de gracias  Página 3 de 3
Ir a la Página Anterior  1, 2, 3

Usuarios navegando en este tema: 0 Registrados, 0 Ocultos y 0 Invitados
Usuarios registrados conectados: Ninguno


 
Lista de permisos
Puede crear mensajes
Puede responder temas
No puede editar sus mensajes
No puede borrar sus mensajes
No puede votar en encuestas
No puede adjuntar archivos
Puede descargar archivos
Puede enviar eventos al Calendario